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jueves, diciembre 15, 2011

CARTA: ¿Por qué se gasta tanto en navidad?



Querida Martha:
Soy la tercera de una familia de cuatro miembros, tengo 16 años. Me preocupa como mis padres, para época de Navidad, como que se vuelven locos en cuanto a gastos de la cena de Noche Buena y Año Nuevo se refiere. Me gané tremendo bofetón de parte de mi madre por ser de la opinión de que esos gastos son innecesarios para dos famosas cenas. No es que esté en contra de esas reuniones, sino que veo después las lamentaciones en enero. Después de todo, nosotros somos los que menos disfrutamos. Yo veo que otras familias en mejores condiciones que nosotros hacen una especie de serrucho, se le encarga un plato diferente a cada quien y se hace la carga menos pesada. Ya se acercan las fiestas de nuevo, ¿Puede darle un consejo a mis padres, para que esto sea diferente?

RESPUESTA:

La relación que sostenemos con el dinero es una de las más complicadas: Hay personas a quienes constantemente les preocupa, hay otras a quienes gastarlo o tenerlo les genera un sentimiento de culpabilidad, también están aquellos que cuando no lo tienen se sienten inferiores, los que lo usan como un sustituto para la falta de afecto o para calmar la ansiedad y en la gran mayoría los que no tienen permiso para tener dinero y ser prósperos por lealtad invisible con los pobres de su familia.

Lo ideal sería que hiciéramos al dinero nuestro esclavo y no que fuera al revés como generalmente sucede. ¿En qué categoría caen tus padres?

Entiendo tu preocupación por el derroche de tus padres en Navidad, además creo que estás en el derecho de externar tu desacuerdo sin recibir una bofetada. Si tu señora madre te ha pegado, quizás fue porque no quiere reconocer su fallo o tal vez por la forma en que te expresaste. Has retratado una situación que se dá en muchas familias en nuestro país: gastan más de lo que pueden, creyendo que con esto van a ser más felices. Al final se encuentran enredados y tan o más vacíos que antes de gastar.

De igual manera hay padres que ponen tanta energía en las cenas navideñas, la decoración de la casa y los arreglos, que se olvidan de chequear como anda la expresión de afectos, la comunicación, la armonía y la aceptación de cada uno tal y como es en el ambiente familiar.

A juzgar por lo que dices, en tu hogar hay mucha comida y poca alegría.  Parece que lo que gastan en comida no sirve para que por lo menos en esos días el clima sea tan acogedor o divertido que estimule a tus padres a hablar de temas más atractivos, a tus hermanos a quererse quedar más tiempo en casa y a ti a tener un mejor recuerdo de las navidades.

Es probable que tus padres no sepan hacerlo mejor y esa cena suntuosa sea una forma de hacerles saber a sus hijos que los quieren. Aunque me pediste un consejo para tus padres mis recomendaciones van dirgidas a ti, que eres la que estás incomoda con la situación y la que lo puede mirar. Más que reprochárselo, dale las gracias a tus padres por el esfuerzo que hacen e invítalos desde el amor a organizar unas navidades donde se goce más y se gaste menos. 

Para las fiestas de este año, puedes proponer algo atractivo, por ejemplo: compartir con otros amigos y sus familias y que éstos traigan un plato o bebidas de modo que, además de reducir el gasto, se logre un ambiente más festivo en el que todos participen  que quizás incluya baile o algo similar. Si ellos no aceptan tu propuesta, inicia en el próximo año una campaña junto con tus hermanos para que la próxima vez sea diferente y hazlo de forma que no los ofenda. 

De todos modos, no dejes que situaciones sobre las que no tienes control te quiten tu bienestar. Si al final tus padres insisten en derrochar el dinero que no tienen, di SÍ A TODO TAL Y COMO ES, disfruta de la cena o invéntate un viaje para las próximas fiestas de Navidad.

Deseo que este 2012 llegue lleno de bendiciones para ti, tu familia y todos los seguidores de este blog.

¡MUCHA LUZ!