jueves, julio 07, 2011

UNA EDUCACIÓN EN VALORES (parte I)

Este mes he sido convocada por la COOPERATIVA NACIONAL DE SERVICIOS MULTIPLES DE LOS MAESTROS (COOPNAMA) para dar o charlas sobre la Educación en Valores en su curso de verano 2011. A propósito de esto quiero compartir con todos los lectores, ya seguidores del blog, la primera parte de un artículo mío que se publicó en la Revista de la COOPNAMA con motivo de estas charlas. 







REFLEXION SOBRE LOS VALORES

Estamos en una época de muchos cambios en las que somos al mismo tiempo espectadores y protagonistas. La globalización, que en gran medida es posible gracias a estos avances, nos da libertad de acceso a todo. Ahora los límites son más finos y esto ha tenido resultados muy positivos para los seres humanos como grupo. Ahora  el intercambio cultural es mucho más rico.
Ciertamente la humanidad está disfrutando de lo que hemos logrado gracias al desarrollo económico, tecnológico y sociocultural. Estos avances han hecho que el acceso a la información sea más rápido, fácil y completo y por tanto, el acceso al conocimiento. Estamos en la era del Saber.

El desarrollo  económico, tecnológico y sociocultural que hemos conseguido impacta en todos los planos de nuestras vidas y no solo de manera positiva: así como se da el enriquecimiento intelectual, de igual manera tanta información, fácil de adquirir y tan variada ha provocado una gran confusión.

Esta globalización es, en gran medida, responsable del cambio en las  estructuras de convivencia sobre las cuales descansa nuestra sociedad. Ha influido en: la familia, el sistema político, las religiones, el arte, la cultura y la educación, entre otras. Todas estas estructuras están sostenidas por un sistema de valores y por tanto, también en ellas se han generado cambios, crisis y ausencia de principios trascendentales.

LOS PRINCIPIOS Y LOS VALORES

Los Valores son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir unas cosas en lugar de otras por ejemplo la verdad en lugar de mentira y a elegir un comportamiento en lugar de otro: preferimos la responsabilidad por encima de irresponsabilidad. Los valores van cambiando en las distintas épocas y sociedades, pero en la raíz de los valores trascendentales, están los principios universales que representan necesidades humanas independientemente de las circunstancias; aunque seamos injustos, por ejemplo, la justicia sigue siendo un valor, y aunque seamos egoístas, la solidaridad sigue siendo un valor.

Un aspecto clave al hablar sobre la importancia de los valores  es que nos hacen convivir como seres humanos y relacionarnos con las demás personas, porque son como guías que nos permiten encaminar nuestra conducta hacia el bienestar común y la convivencia armoniosa. 
Su poder reside en que orientan el comportamiento humano y generan la transformación social. Los valores no tienen su fundamento en lo que nos muestran los sentidos y por tanto, toman forma y significado en la mente de los seres humanos. Son construcciones mentales y espirituales que se aplican en las diferentes situaciones de la vida, dándole significado y se manifiestan a través de acciones prácticas que reflejan los principios que los sustentan, por ejemplo actuar en consonancia con la honestidad está sustentado en la verdad como principio.
Los valores son pensamientos, los valores son conceptos, los valores son creencias, los valores son ideas....pero por sobre todas las cosas,  los valores deben ser comportamientos y formas de vida que se reflejen en nuestro día a día.


¿TIEMPOS DE CRISIS?

El colonialismo tecnológico ha provocado que surjan nuevos gustos, ha despertado nuevos impulsos y ha creado nuevas necesidades. Cambiaron las aspiraciones y se han transformado las convicciones. Dado que todas las estructuras de convivencia están sostenidas en valores y en los principios que hay detrás de ellos, estos también han cambiado. Hemos avanzado  en cuanto a tecnología se refiere, pero hemos retrocedido  en lo que tiene que ver con el ser. El resultado ha sido en muchos casos una mejora en la vida material, pero un empobrecimiento del espíritu.
Los modelos sociales a seguir que nos guiaron en el pasado ya no funcionan. Estamos en una transición en donde, aunque ya no siguen los mandatos de las antiguas generaciones, no se ha encontrado una nueva forma de actuar acorde a nuestros tiempos, pero conectada con aquellos principios universales que trascienden el tiempo y nos guían en la acción. El resultado es una crisis de valores, una ausencia de principios y la exaltación de los antivalores.


LOS ANTIVALORES

¿Qué significa el culto a los antivalores?

Todo valor se presenta en dos polaridades y por tanto conlleva un contra-valor. Por ejemplo honestidad/ deshonestidad, verdad/mentira. El opuesto de un valor se le llama antivalores.
En estos momentos, la dinámica social está mostrando muchas situaciones donde hay una valoración de los antivalores: vemos como un profesional que actúa con integridad y no acepta un negocio ilícito, puede ser menos exitoso y desplazado socialmente, por otro que ha actuado con deshonestidad y se ha enriquecido transgrediendo principios.

Son muchos los factores que han provocado este culto a los antivalores. Entre los principales cabe mencionar los siguientes:

o   La sobrevaloración del éxito.
o   El surgimiento de una cultura de lo desechable.
o   La sobrevaloración de los bienes materiales.
o   La valoración de lo rápido e inmediato.
o   El relativismo como filosofía.
o   El desprecio de los procesos y la búsqueda de atajos para lograr objetivos.
o   La colocación del bienestar por encima de los principios
o   Darle prioridad a la belleza, la moda, la imagen y la juventud
o   Quitarle mérito a la integridad, la autenticidad, la trascendencia y la sabiduría.

Las consecuencias de este aupamiento de los antivalores ha sido un fortalecimiento de la corrupción, el aumento de la violencia, la impunidad y el irrespeto a la vida. También ha generado poca valoración del esfuerzo continuo y del trabajo como vehículo para el crecimiento económico y del ascenso social. Muchos han caído en la desesperanza y han perdido fuerzas para desarrollar sus propios proyectos. La gran mayoría se convertido en  consumidor del éxito y del disfrute a cualquier precio.

 LOS ADULTOS COMO MODELO A SEGUIR

Los adultos que en épocas anteriores eran un punto de referencia y mostraban el camino a seguir, han perdido fuerza y no son percibidos en la mayoría de las situaciones como fuente de inspiración. Su forma de actuar en un gran número de caso no resulta atractiva a las nuevas generaciones, quienes los acusan de tener una conducta basada en la doble moral y de no ser coherentes con los valores que promueven.

Igualmente los adultos parecen no entender a las nuevas generaciones y en vez de asumir su cuota de responsabilidad en la crisis de valores existentes, critican a los jóvenes por su inmadurez, rechazan su rebeldía, les imponen reglas de forma autoritaria y no les dan un espacio propicio para crecer y desarrollarse.

Todo parece indicar que los adultos y mayores no han mostrado su sabiduría, su cordura y su equilibrio a la hora de manejar esta crisis de valores. No han dado el ejemplo y los jóvenes se han alejado de sus propuestas.

Los que tienen la responsabilidad de guiar a otros de alguna manera, ya sea en la familia, en la escuela, a través de los medios de comunicación, en las instituciones sociales, militares o judiciales, tienen que mostrar las ventajas y beneficios de actuar basados  en principios y valores.  Educadores, padres, políticos, comunicadores, religiosos, líderes, autoridades deben mostrar que en sus propias vidas actúan en base a principios y convencer a los más jóvenes de los beneficios que estos han traído a sus vidas.



NOTA: NO TE PIERDAS LA II PARTE DE ESTE ARTÍCULO EN LA PROXIMA PUBLICACIÓN DEL BLOG. EN ELLA ENCONTRARÁS LOS NUEVOS RETOS, LA MISIÓN DE LOS QUE TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE EDUCAR, Y ALGUNAS BUENAS NOTICIAS CON RESPECTO A ESTA CRISIS DE VALORES EN LA QUE NOS ENCONTRAMOS. 


MUCHA LUZ.

sábado, junio 25, 2011

CARTA: ¿Los hijos de un padre antisocial heredan esta conducta?


Querida martha:
"Mi esposo es un antisocial.  El es uno de los que cuando ve a alguien conocido en la calle cruza la acera para no tener que saludar.  Es un hombre a quien le importan muy poco los demás.  Eso se debe a que tuvo una infancia muy negativa y quedó muy traumatizado. Tenemos dos hijos de 3 y 5 años y me preocupa que también sean antisociales, creo que es porque los estamos criando así, ya que nunca viene nadie a mi casa y son bastante egoístas.  ¿Cómo puedo salvarlos? "

RESPUESTA
Saber convivir tiene una gran trascendencia en la vida del hombre.  Somos seres sociales por naturaleza y por tanto necesitamos aprender a adaptarnos a la familia, al grupo escolar, a los amigos, al ambiente de trabajo, los vecinos y la sociedad, nos definimos, crecemos, aprendemos, somos más felices a través de los demás, para esto hay que aprender dos cosas básicas:
  • Renunciar al individualismo
  • Aprender a compartir

 El niño es egocentrista por instinto de conservación, pero a medida que crezca debe comprender que sus intereses no siempre van a concordar con los de otros, y que hay que armonizar los deseos individuales y los derechos de los demás.
 La capacidad de socializar y de convivencia se debe cultivar durante la infancia y enseñarse más con el ejemplo que con la palabra.  Esa es una gran tarea de padres y maestros.  Los niños van a reflejar las actitudes de quienes los eduquen y dirijan.  Quienes no lo logran tienen poca inteligencia emocional y tendrán dificultades en el desarrollo de sus relaciones familiares, con los amigos y más adelante con su pareja y en el trabajo.
Cuando una persona cultiva las habilidades sociales, su vinculación con los demás será gratificante, en la mayoría de los casos aumentan sus posibilidades de vivir con bienestar.
 Si observamos a nuestro alrededor, veremos como las personas que se adaptan fácilmente a diferentes ambientes por heterogéneos que sean, tienen más probabilidades de dominar las situaciones difíciles y más fácilmente adquieren respetabilidad y prestigio. Algunos ejemplos de esto son: 
. Un gerente preocupado por sus subalternos.
 . Un empleado interesado en mejorar sus servicios y honrar su lugar de trabajo.
 . Un padre de familia pendiente de la educación y bienestar de sus hijos.
 . Un hijo esforzándose por cumplir con sus responsabilidades.
. Un servidor público que se preocupa por el bienestar de los ciudadanos.
. Un científico consagrado a la investigación para mejorar la humanidad.
 . Un ecologista procurando que todos cuidemos nuestros recursos naturales.
 La capacidad de socializar y el desarrollo de la empatía nos llevan a un alto grado de evolución y madurez y nos dan la autoridad y respetabilidad que logran quienes se orientan hacia el bien común.
Con una actitud que busca tomar en cuenta a los demás, la vida del hombre cambia favorablemente y sus relaciones mejoran en todas partes.  Es así como: 


  • El ejercicio profesional se enfoca con amplio criterio.
  • Los negocios se administran con miras a una justa ganancia y no como un   medio de explotación.
  • En la administración pública se atiende con paciencia y amabilidad.



Por todo lo expuesto anteriormente, quiero invitarla a que decida trabajar para que sus hijos desarrollen una buena capacidad de convivencia.  Le sugiero que cree condiciones propicias para que ellos socialicen tales como: llevarlos a los cumpleaños, invitar algún amiguito a que vaya a la casa, dejarlos jugar en grupos y cuando crezcan un poco más, ponerlos a participar en equipos deportivos.
Quizás a su esposo no le quedó más remedio que ser antisocial por la vida que le tocó, pero sus hijos tienen otra historia y otros padres, no tienen porqué seguir un patrón de conducta que desde ya sabemos que no les conviene.


martes, junio 14, 2011

"PSICOGENEALOGÍA: Las Influencias de nuestros ancestros"

¿Has notado que hay momentos de tu vida y la de los que te rodean en que el conocimiento, el talento, la capacidad, las oportunidades o toda la información que tenemos, nos sirve de poco para las cosas fundamentales? y  me refiero a las cosas verdaderamente esenciales, las que nos hacen felices... Esto pasa cuando estamos respondiendo a fuerzas más grandes que nosotros:  a las de nuestros  ancestros y antepasados que nos toman y determinan esas conductas.



La psicogenealogía se ocupa de ver los aspectos psicológicos que están presentes a nivel transgeneracional. Estudia las inlfluencias y el impacto que tienen en nuestra vida situaciones de salud, económicas, emocionales, de pareja, dinámicas familiares, en las que se vieron envueltas las generaciones pasadas de cada uno de nosotros.

La importancia de la psicogenealogía radica en que la misma encuentra respuesta a muchas interrogantes respecto a situaciones que se repiten, a cosas que se nos van de la mano. A través de ella podemos entender de dónde surgen ciertos comportamientos que sólo se entienden si se tiene una mirada de conjunto que incluya nuestra historia y la de los antepasados.

Para que un árbol de buenos frutos, tiene que tener bien las raíces, y de la misma manera sucede con los seres humanos: Del árbol familiar nos viene la fuerza para enfrentar la vida, pero esa misma fuerza nos puede atrapar, porque en nuestra historia familiar existen daños no reparados, asesinatos, luchas étnicas o de grupos sociales, deudas impagas, duelos no realizados, secretos de familia, además entre nuestros antepasados  están los olvidados, excluídos, sufridos, o  aquellos que dañaron o hicieron daño. Entonces, si no los miramos y les pedimos permiso para actuar, nos veremos atados a esas situaciones que ellos generaron.

Esto sucede porque para el individuo es fundamental pertenecer a su árbol y con tal de eso paga el precio que tenga que pagar. Es lo que se llama "Amor Ciego”.  Actuando en nombre de ese amor honramos nuestros ancentros. A esto se llama también “Lealtades Invisibles” y pueden manifestarse en distintas areas de nuestra vida como por ejemplo, el nivel de estudios o económico, las formas de relacionarse, las rupturas, el desarraigo, entre otros.

La psicogenealogía nos da el ejemplo de lo que se llama “Síndrome de aniversario”, que son situaciones que se repiten con hechos agradables o trágicos que se pasan de generación en generación por los “Lazos transgeneracionales”. También existen los “accidentes de aniversario” que están ligados un secreto familiar.

Por ejemplo, yo tengo un tío que murió el mismo día en que nació y un primo que murió trágicamente, porque se desnucó al lanzarse a un río y 17 años después un sobrino de éste murió de la misma manera el mismo día que le nacía su primera hija. 

Ya sabemos que  hay situaciones que pasaron de una generación a otra hasta llegar a nuestras vidas. Cada una de ellas, si no son resueltas o sanadas, van generando nudos  que impiden que fluya el amor, la prosperidad, el bienestar, la alegría. Entonces, la psicología te proporciona herramientas para identificar esos nudos y buscar desatarlos o diluirlos.

Sabemos que las situaciones dolorosas que se vivieron en una generación anterior y no fueron resueltas en ese momento,  alguien de la próxima generación procurará hacerlo, aún sin que éste tenga conciencia de ello y si no lo consigue, entonces la misión pasará a una nueva generación…  Mientras esa tarea no sea terminada, seguirá viajando a través de las generaciones.

Uno de los recursos probados más efectivos para liberar esas ataduras, es realizar actos  o representaciones cargados de metáforas y símbolos, para que el inconsciente, que no tiene sentido del tiempo y que es irracional, los de por buenos y válidos, vinculándolos con la situación que le dio origen y reparándola.

Es ahí cuando se reacomodan y se recomponen las fuerzas y entonces volvemos a nuestra vida, pero ya sin esas cargas que, por ser parte de nuestro árbol genealógico, nos tocaban.

Tomar en cuenta nuestro árbol genealógico, la historia de nuestros padres, abuelos e ir mas allá: la de los abuelos de nuestros abuelos, nos proporciona un marco en el cual podemos colocarnos de una manera más inteligente y efectiva y llevar la vida con una perspectiva más saludable.

La psicogenealogía nos permite ampliar nuestra mirada. Analizar la raíz nos coloca en la vida en un lugar de mucho más fuerza desde donde podemos fluir mejor, movernos respetuosamente de situaciones dolorosas, desagradables, incapacitantes, para finalmente  liberarnos de ellas, también respetuosamente, y así restablecer el orden.

MUCHA LUZ

lunes, mayo 30, 2011

LOS ESTADOS DEL YO


“Si cambio yo, cambia el mundo”

Es un hecho: Todo lo que nos sucede, positivo o negativo fue generado por nosotros mismos, incluso la forma en que las personas nos responden tiene que ver con cómo nos  acercamos a ellas. De ahí la importancia del autoconocimiento y de poder mirar cómo actuamos dentro de cada circunstancia.

Hay un recurso que nos puede ayudar en este sentido: “los estados del yo”. Este es un tema un que trato con profundidad en el programa “13 PUERTAS”, que muchos de ustedes ya conocen.


El análisis transaccional es una teoría de la personalidad y de las relaciones humanas, un conjunto de herramientas y una filosofía de vida que fue desarrollada por el doctor Eric Berne en la década de los sesenta y plantea que todos los seres humanos nacimos con la potencialidad de ser felices, pero que las experiencias que vamos viviendo a medida que crecemos nos quitan esta oportunidad. A través de la puesta en práctica de sus conceptos y del uso de las herramientas de crecimiento que el A.T. propone, la persona puede recuperar su estado de bienestar y disfrutar más de su vida. 

La primera herramienta del A.T. está dedicada al autoconocimiento y se llama LOS ESTADOS DEL YO. Estas son formas específicas de pensar, sentir y actuar que constituyen la estructura básica de nuestra personalidad. De acuerdo a esto tenemos 3 formas desde las cuales actuar:

EL YO PADRE:


Desde este estado nuestra conducta está impulsada por el sentido del deber. Pensamos, sentimos o actuamos como alguna de nuestras figuras parentales, utilizando frases hechas, refranes, juicios de valor, con un tono de voz fuerte y dando órdenes, aconsejando, protegiendo o nutriendo. En cuanto a los gestos, el padre se manifiesta señalando con el dedo índice, dando palmadas en la espalda, aprobando con la cabeza. En lo referente al manejo corporal, el Yo Padre se expresa llevando la manos a la cintura, mirando de arriba abajo, cruzando los brazos sobre el pecho, frunciendo las cejas. Las miradas del YO PADRE a veces son intensas, dan miedo, en algunas ocasiones culpabilizan y otras veces apoyan.

EL YO ADULTO:
Es  cuando uno se comporta de manera autónoma, reflexiva y pertinente a la situación que está viviendo en el presente.

Cuando se manifiesta, habla con frases objetivas que expresan hechos, haciendo preguntas y dando respuestas con intención directa y clara. Las valoraciones del YO ADULTO están basadas en datos, sus acciones están dirigidas a resolver problemas y son guiadas por las conveniencias. En lo referente a su expresión corporal luce relajado, pero atento, la cabeza derecha, la mirada discreta, la voz calmada, los hombros en alto.

EL YO NIÑO

Sus manifestaciones son herencia de la infancia de cada persona. A través de él expresamos el niño o la niña que fuimos y que aún viven en nuestro interior. Lo podemos considerar una reliquia de  un período temprano y significativo de nuestra vida.

En el estado del yo niño se encuentra nuestra capacidad de disfrutar, protestar, expresar emociones, quejarse, rebelarse o victimizarse. Funciona en base a lo que le gusta o no le gusta.

Cuando actuamos desde el Estado del Yo niño, usamos un tono de voz que puede ser retraído o débil, brillante, chillón o excitado. Gestos propios de este estado pueden ser el retorcer las manos, rascarse, gesticular mucho, mover la punta del pie, retorcerse el cabello, dibujar durante una reunión. Dentro de las sensaciones podemos encontrar, nerviosismo, picor, bienestar, mariposas en el estómago, lágrimas, risas, rubor, temblor.

Actitudes corporales: Las piernas recogidas bajo las sillas, los pies sobre la mesa, hombros contraídos, sacar el pecho. Entre las miradas propias de este estado encontramos el mover los ojos de un lado a otro, ojos bajos, suplicantes, sonrientes, cómplices.

Es importante saber que los Estados del Yo son independientes de la edad de una persona. Un niño de  7 años  puede actuar desde cualquiera de ellos en una situación determinada.

Cada uno de los Estados del YO puede estar expandido o aprisionado. A continuación las características de cada uno:

Yo Padre
Expandido: Se presenta como consejero, dirigente, critico, prejuicioso. Siente el imperativo de dirigir, controlar, invadir.

Aprisionado: No tiene la capacidad de poner limites o cuidar del otro. No tiene capacidad de apoyar, contener o nutrir.

Yo Adulto
Expandido: Frío y calculador. La razón no le permite conectar con la pasión.
Aprisionado: No puede dirigir su vida.

Yo Niño
Expandido: Cae en la inmadurez y el egocentrismo. Es imprudente, con poco sentido de la ocasión.

Aprisionado:  Aquí se anula la creatividad, se pierde la capacidad de disfrute y el entusiasmo. Se convierte en una persona sumisa, rutinaria, excesivamente complaciente.

El bienestar esta directamente relacionado con la capacidad de poder pasar de un estado del yo a otro según lo ameriten las circunstancias.


Conocer esto y  aplicarlo a tu vida te permite mejorar, crecer y ser feliz porque sabes que como el otro responde ante ti está altamente relacionado con el tipo de estimulo que tu le provocaste. Por ejemplo, si te quejas de que alguien no respeta tu punto de vista, no toma en cuenta o quiere dirigir tu vida, probablemente es porque estés actuando desde el yo niño. En otro caso, los padres que se quejan de que los hijos los mantienen alejados, son rebeldes o no se expresan frente a ellos, es posible que estén actuando desde el Estado del Yo Padre.  A veces un dirigente en una empresa protesta porque sus colaboradores toman muy poca iniciativa, pero es que su conducta parental estimula el Yo niño en otros. Si los demás te piden con frecuencia tu opinión o puntos de vista, probablemente es porque actúas desde el adulto, o quizás son niños dependientes que esperan tu respuesta desde el Yo Padre.


Generalmente, hay uno de los estados del yo que está más energizado  que los demás. Esto se va a constituir en una limitante en la vida de las personas. Por eso te invito a que identifiques cuál estado del Yo predomina en ti y cuál es el más débil, con el objetivo de buscar un equilibrio. También te invito a que los  actives para usarlos en su dimensión positiva, de manera que puedas ser padre cuando sea necesario dirigir o apoyar, que puedas ser adulto o actuar como tal cuando se requiera del análisis y la reflexión y ser niño para nada más y nada menos que DISFRUTAR DE LA VIDA.


Te propongo un ejercicio:

1) Obsérvate durante una semana. Al terminar cada día evalúa la o las situaciones más relevantes ocurridas y analiza qué estado del yo se activó. Pregúntate ¿Desde dónde yo hago esto?

2) Haz una lista de tus mejores y peores momentos en los últimos tiempos y encuentra qué ESTADO DEL YO estuvo presente.

Espero por los comentarios con los resultados de tu experimentación. Desde ahora te adelanto que los buenos y los malos momentos de tu vida están conectados a un Estado del YO específico.

Mucha LUZ.

Nota: El módulo “Vivir en bienestar” del programa 13 PUERTA, empiezó el 25 de mayo. Para mayor información, llama al Centro de Productividad y Bienestar.(809) 535-4341

domingo, mayo 22, 2011

La Primera de las Cartas

Comparto esta carta  (la primera de una serie que estaré publicando semanalmente, respondiendo a inquietudes de la gente acerca de aspectos familiares, de pareja y trabajo) que recibí hace un tiempo y la respuesta que di a esa persona. Elegí esta carta a propósito del artículo anterior "SI A TODO TAL Y COMO ES"

Mi hermano tiene cáncer ¿Cómo puedo ayudarlo, cómo adaptarme a esta situación?


Tengo un problema y es que mi hermano tiene cáncer.  Yo era feliz y no tenía ningún problema, pero cuando nos enteramos de esto, mi vida ha cambiado totalmente.  Siempre vi. el cáncer como un tema de película o de cosas  que sólo le ocurren a los ”otros”.  Pero ahora que este problema está dentro de mi familia, me duele mucho y  veces pierdo la esperanza.  Por más que trato de ser positiva y de pensar que todo va a salir bien, me cuesta mucho y tengo que actuar cuando estoy frente a él, porque no podemos demostrarle que estamos preocupados o sentimos lástima por él, pero cuando salgo de ese cuarto me siento muy mal.  Yo estoy consciente de que no puedo ayudarlo porque no soy médico, pero quisiera saber de qué otra forma puedo ayudarlo.  ¿Cómo puedo contribuir a su cura o salvación emocional y espiritual?

RESPUESTA

Para nosotros crecer, evolucionar y avanzar espiritualmente, muchas veces somos sometidos a pruebas que requieren de nosotros: paciencia, humildad, fortaleza, tomar en cuenta a los otros, confianza en Dios y cambios de actitudes que nos hagan mejores seres humanos.  Siempre que nos llegue algo de golpe, aunque sea de apariencia positiva, debemos ser cuidadosos en su manejo porque como no estábamos preparados para recibirlo, puede afectarnos.

Cuando un miembro de la familia contrae una enfermedad grave, este hecho se constituye en una de las pruebas más difíciles de enfrentar.  El reto es mayor si además, es alguien joven quien ha perdido la salud, la situación puede generar crisis individuales en las personas ligadas afectivamente al enfermo.

Lamento que su hermano tenga cáncer.  Esta es una dura realidad frente a la cual necesitará mucha fortaleza espiritual.  Sabemos que las enfermedades pueden ser caminos de crecimiento.

De seguro que cuesta mucho ser positivo ante un diagnóstico de cáncer, debe serlo.  Esto no resuelve el problema, pero permite que podamos hacer uso de nuestros mejores recursos y ponerlos al servicio de su solución.  También sé que habrá momentos en que flaqueará, perderá las esperanzas y se volverá pesimista, tiene que reponerse y seguir adelante. 

Estoy de acuerdo en que a su hermano no se le debe mostrar lástima aunque sintamos pena, pero tampoco es saludable actuar como si nada estuviera pasando.   Eso es autoengaño, lo cual  los llevará a evadir la realidad.  Al no enfrentarla, no podrán encontrar la mejor respuesta posible a dicha situación.

Su hermano debe tener una serie de sentimientos, dudas e interrogantes que no se atreve a plantear.  Esto hace más difícil la experiencia que está viviendo.

Lo mejor es que él pueda hablar, decir lo que siente, hacer preguntas y hasta quejarse y protestar por lo que le está sucediendo.  La represión es poco saludable.  En mi experiencia, los enfermos de esta naturaleza tienden a disimular su dolor, tragarse su malestar y fingir que están bien para que los familiares no se mortifiquen. Increíbl,e pero cierto... los enfermos cuidando a los sanos.

Usted cree que no puede hacer nada por él y está equivocada.  En su calidad de hermana, puede ayudarle y mucho.  Además de su médico, su hermano necesita guía espiritual, encontrarle un sentido al sufrimiento y apoyo psicológico.  El enfermo debe ser parte activa en su tratamiento y en luchar por vivir o bien morir.  En ese proceso, su apoyo y compañía pueden ser valiosos.  Además, la enfermedad no es algo que atañe sólo a quien la padece, tiene que ver con familiares, amigos y allegados.

Hay libros cuya lectura le podrán servir, le recomiendo leer sobre el tema especialmente desde el punto de vista de quienes lo han padecido, usted, su hermano y su familia deben auxiliarse de libros que les expliquen cómo enfrentar positivamente ese diagnóstico.

La enfermedad de su hermano es una oportunidad de fomentar la unión familiar y el crecimiento espiritual de todos los involucrados.

Le sugiero que cada vez que piense en el cáncer de su hermano diga “Bendigo el bien que hay en esta situación y pido que se manifieste”.


MUCHA LUZ